¿Realmente necesitas un crédito?
Enero 19 de 2024Tener un objetivo trazado o un destino específico es sumamente importante a la hora de solicitar un préstamo. Obtener un crédito debe ser una decisión tomada luego de evaluar y analizar si lo que se pretende hacer con él es realmente necesario o urgente, o si por el contrario puede esperar.

Después de que lo pienses muy bien, el siguiente paso que debes hacer es realizar un diagnóstico de tu actual situación financiera, solo así puedes saber el límite de endeudamiento que podrías adquirir y por cuánto tiempo.
Para lo primero, el grado o límite de endeudamiento, es necesario que apliques unas cuantas fórmulas. Empieza por dividir el valor que corresponde a todas tus deudas (aquí vas a sumar todas tus obligaciones: servicios, arriendo y lo que siempre gastes fijo mensualmente) sobre el ingreso neto que recibes al mes. Este resultado te permitirá conocer si estás o no en el momento de asumir una deuda, por cuánto, de qué tipo, a qué plazo y si podrás cumplir con los compromisos mensuales de pagar las cuotas.
Lo anterior se resume así:
Grado de endeudamiento = Deudas totales / Ingreso neto.
Grado de endeudamiento = Resultado (Número decimal).
Grado de endeudamiento = Resultado * 100.
Grado de endeudamiento = Resultado.
Hagamos el ejercicio. Por ejemplo: deseas adquirir un préstamo, por lo tanto lo primero que haces es sumar los gastos que tienes por mes. Estos equivalen a 300 mil pesos, y tu ingreso neto mensual es de 1 millón de pesos. Así las cosas el resultado debería ser el siguiente:
Grado de endeudamiento = $300.000 / $1.000.000
Grado de endeudamiento = 0,3
Grado de endeudamiento = 0,3 * 100
Grado de endeudamiento = 30%
Ahora bien, recuerda que los expertos financieros califican una práctica crediticia sana cuando el grado de endeudamiento es menor o igual al 30 % del ingreso. Si es menos, las posibilidades de que tengas que enfrentar situaciones de sobreendeudamientos son muy pocas, lo que hace que aumentes la opción de adquirir un crédito. Pero si el nivel es superior a la cifra planteada, lo más recomendable es que puedas replantear tu situación crediticia actual y buscar la manera de no acceder a un crédito, pues esto sería una nueva obligación.
Lo segundo que debes tener en cuenta es la capacidad de pago. Esto se deduce en la capacidad que tienes en tu bolsillo para pagar ese nuevo compromiso adquirido evitando la morosidad y sin pasar necesidades, es decir, cumpliendo todas tus obligaciones. Estimarla es sencillo. Al valor del ingreso mensual le restas todos los gastos, tanto fijos como variables, de tal forma que la cifra final sean los ingresos libres de cualquier obligación, lo cual sería usado para pagar las cuotas del crédito.
Esto sería así: Capacidad de pago = ingreso mensual – gasto mensual.
Cuando haces esto detalladamente, con sinceridad, realidad y disciplina, obtendrás el resultado correcto. Pero si lo que haces es un estimado, en el que estás planeando que en los próximos meses reducirás los gastos a mitad para cumplir con los pagos de las cuotas, te expondrás fácilmente a no cumplir, además de causar una desestabilidad en tus finanzas y tu hogar.
Volvamos a los ejemplos. Una persona gasta mensualmente $600 mil y su ingreso neto al mes es de 850 mil pesos.
La operación quedaría así: Capacidad de pago = $850.000 – $600.000
Capacidad de pago = $250.000 mensuales.
Con este resultado ya sabes de cuánto dispones para pagar las cuotas. Además podrás buscar otras alternativas y opciones que te ofrezcan entidades financieras y cuál se adapta mejor a tu estado económico actual.
Con estas recomendaciones será más fácil tomar la decisión de si acceder o no a un crédito.