Educación Financiera

Jóvenes al emprendimiento

La importancia del emprendimiento en la educación escolar

Para la Real Academia Española, RAE, emprender es acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro. En otras palabras, se trata de hallar oportunidades en donde muchos suelen ver dificultades. Pero, ¿cómo lograr esto?

Emprendimiento en la educación

Este es un pequeño listado que propone el Ministerio:

  • Visión de futuro:

Estructurar un proyecto de vida acorde con las necesidades, las expectativas personales, las oportunidades y las posibilidades del entorno.

  • Pensamiento flexible:

Apertura al cambio de manera crítica, razonada y reflexiva.

  • Creatividad:

Capacidad de transformar e innovar utilizando los recursos disponibles.

  • Auto aprendizaje y gestión del conocimiento:

Uso y manejo responsable de la ciencia y tecnología.

  • Identificación de oportunidades y recursos en el entorno:

Reconocer y utilizar estratégicamente los recursos.

  • Innovación:

Crear algo nuevo o dar un uso diferente a algo ya existente y, de esa manera, generar un impacto en su propia vida y en la de su comunidad.

  • Materialización de ideas en proyectos:

Llevar a la realidad nuevas ideas, comunicarlas y desarrollarlas de manera individual o en colectivo.

  • Capacidad para asumir riesgos:

Identificar aquellos inconvenientes que pueden afectar el desarrollo de sus actividades, y actuar oportunamente para poder controlarlos y reducirlos.

  • Comportamiento autorregulado:

Autonomía, responsabilidad por las acciones y decisiones propias.

La cultura del emprendimiento está llegando a los salones de clase de los colegios de nuestro país. Para ello, según el Ministerio de Educación, los miembros de las comunidades educativas están enseñando con base en la cooperación, el liderazgo y la actitud para el desarrollo de cada estudiante.

Y aquí está el truco. Desde los primeros años las instituciones deben centrarse en formar individuos competentes con capacidades de generar acciones innovadoras. Por eso, te recomendamos enseñar a los niños y jóvenes a tomar riesgos, a ser independientes, creativos y crear una confianza en su futuro laboral.

Según Anthony Tjan, coautor de Heart, Smarts, Guts and Luck, la base de cualquier emprendimiento tiene cuatro pilares: el corazón, la inteligencia, las agallas y la suerte.

Eso se traduce de esta manera: el corazón es la pasión que le ponemos a un proyecto, todas las ganas y las ilusiones que nos impulsan a hacer eso realidad. La inteligencia se trata de usar nuestra razón para ejecutar el plan y poder encontrar las herramientas precisas para llegar a la meta. Las agallas prenden el proyecto, son el motor. ¿Por qué? Porque nos empujan a ser valientes y asumir con coraje los problemas y preocupaciones que pueden aparecer en el camino. Y la suerte, bueno, es cuestión de conocerla y poder educarla con la actitud positiva que ayude a crear relaciones leales y honestas. Pero de todo, las agallas cumplen el papel más importante, porque sin duda con ellas hay perseverancia para continuar detrás del sueño.

Y tú, ¿qué propondrías para fomentar el espíritu emprendedor dentro de la educación escolar?

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