Clave para las finanzas
Enero 24 de 2024¿Cuántas veces mientras caminas por la calle o un centro comercial te has antojado de algún producto? Quizá la respuesta sea ¡muchas! Y a pesar de ser algo normal, el truco está en controlar ese deseo.

De pequeño tal vez recuerdes cuando les pedías algún juguete a tus padres y ellos te decían que no, que en ese momento no se podía porque no tenían dinero. Lo mismo sucede en la vida adulta, con la diferencia de que tú tendrás que cumplir con ambos papeles, el del niño y el del padre.
Y eso sigue y seguirá pasando a lo largo de tu vida. ¿Por qué? Por el simple hecho de que ese es un uno de los objetivos del mercado, ofrecernos productos que deseemos tener en nuestras vidas, con los que sintamos que nada sería igual sin ellos.
Por ello es sumamente importante que encuentres la diferencia entre el deseo y la necesidad. Esto debe ir de la mano de tu presupuesto mensual, pues hacer parte de organizar tus finanzas y no tener gastos que pudieron evitarse y terminar en la alcancía.
¿Cómo hacerlo? Veamos estas definiciones:
Necesidad
Todo se resume en elementos y servicios básicos con los que puedes tener una calidad de vida mínima. Por ejemplo, la alimentación, los servicios públicos, la vivienda, la ropa y el transporte. Aunque contradictoriamente algunos puedan considerarse un deseo, pensar en que si no los tienes perjudica tu salud o seguridad, automáticamente se convierte en necesidad.
Si bien necesitas dónde vivir, debes decidir en si invertir en la compra de una casa o pagar arriendo. Igual pasa con la ropa, la necesitas, pero esto no indica que debes estar renovando tu clóset cada semana o mes. Debes medirte con este gasto y comprar prendas que sean útiles y puedas intercambiar con otras que ya tengas.
Lo levemente necesario
En esta categoría aplica todo aquello que puestas dentro de un contexto pasan a ser necesidades básicas. ¿Qué puedes incluir aquí? Todo lo que beneficie tu salud y el trabajo. Ejemplos: exigencias de vestimenta para ir a la oficina. Pagar un tratamiento médico para alguna enfermedad, incluso, terapias y ejercicio físico si así te lo pide un especialista.
Identificar estos gastos te puede tomar un tiempo. Necesitarás ser sincero contigo mismo y tener la habilidad de si eso es realmente una inversión en ti.
Los deseos
Aquí vas a acomodar todo lo que no hace parte de lo anterior. Lo más probable es que en este punto te des cuenta que muchas de las compras que haces son innecesarias. Pero tranquilo, el primer paso es descubrir que estás haciendo gastos de más que puedes ahorrarte fácilmente.
Sé consciente cuando vas a salir, enfócate en ir a comprar solo lo necesario. Haz un listado para evitar antojos, así podrás controlarte mejor.
Sabemos que es al principio te será algo complicado exigirte, pues los descuentos y promociones suelen ser muy tentadoras. Así que cada vez que veas algo y quieras entrar corriendo a conseguirlo, pregúntate: ¿lo necesito para vivir?, si la respuesta es no, ya sabes que es mejor ahorrar ese dinero.
Excelente información.